Evangeline corría entre los árboles en su forma de loba, con su pelaje oscuro brillando bajo la pálida luz de la luna. Llevaba semanas deambulando, sin rumbo ni propósito. Su manada, su familia, la había desterrado. El peso de la humillación aplastaba cada parte de su ser, no había un lugar al que pudiera llamar hogar. Aullaba en las noches, no por consuelo, sino por el odio que la consumía. Se alimentaba de lo que encontraba, la carne de presas salvajes llenaba sus días y su desesperación llen