53. Como un favor
Después de interrumpir nuestro beso, su respiración chocaba con mis labios, únicamente éramos él y yo. Su fragancia varonil se fundía con su distintiva colonia de madera combinada con notas cítricas. Su suave toque con sus dedos en mi mejilla me hizo estremecer.
—Dory, no estoy seguro de que me permitas, pero deseo formalizar lo nuestro...es decir...bueno—despegó un poco la mirada y después de esto, volvió a mirarme con mayor seguridad. —Mi intención era conquistarte, planeo hacerlo a diario,