Capítulo 50

En la pantalla de la computadora de Diana, su hija Isabella la saludaba.

—Hola mamá, ¿Cómo estás? —indagó esbozando una amplia sonrisa.

—Buenos días, muchachos —respondió Diana y observó a su hija radiante. —¿Y ustedes cómo se encuentran?

—Nosotros estamos muy bien suegrita —contestó Fernando, abrazando a Isa—, no hemos faltado un solo día a terapia, y te tenemos una gran sorpresa —expuso y besó la mejilla de su esposa.

Diana los miró con atención.

—¿De qué se trata? —indagó.

Isabella suspi
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