Valeria entró a la habitación de la suite. Katty lloraba, gritaba, se agarraba de las sábanas.
—¡Solo a ti se te ocurre ponerte a parir precisamente aquí! — le grito a Katty—. Yo no voy a perder mi puesto, por una niña tonta como tú.
La zarandeó sin importarle el dolor que sentía Katty en ese momento.
Toñita empujó a Valeria molesta.
—No le vuelvas a poner un dedo encima o te juro que te sacó los ojos — amenazó Antonia.
—Por favor un médico, ya no soporto —grito Katty.
En ese momento el admin