El dolor ya no debe llamarse dolor, porque va más allá de cualquier nivel de dolor pensable. Estoy agonizando, mi cuerpo ya no puede e incluso, siento que la realidad se aleja de mí. Algo me arrastra hacia la oscuridad y aunque me esfuerzo en no ir, no es posible ganarle.
— Duele mucho… — susurro.
— ¡Reacciona, Elise! ¡No puedes marcharte! ¡No debes hacerlo! — grita Reymond golpeando levemente mi mejilla.
Alguien pasa una máscara de oxígeno que me colocan y es eso lo que ayuda que al menos e