El auto enciende y nos alejamos de una casa que nunca tuve la oportunidad de recorrer afuera, porque la mayoría del tiempo fue en cama sin poder despertar. Pero, afortunadamente, no me marcho como llegué: inconsciente.
— Entonces, nos marchamos de aquí. — susurro sintiendo que es sorprendente haber estado en un lugar que no conocía y de cierta forma extrañaré.
— Sigo creyendo que lo mejor es que te quedes con él mientras me hago cargo…
— No quiero tener al bebé aquí, según el tiempo que duré