Semanas después
Reymond ha cumplido con su palabra, aunque lo he hecho enojar gritándole porque quiero ver a mi padre o porque no quiero dormir con él, Reymond se ha comportado. Aún sigue lanzando cosas cuando está muy molesto, pero, como lo dijo, se marcha al salón donde está el gimnasio y se concentra en ejercitarse hasta que ya está más calmado.
También, ha permitido que yo salga sin escoltas e incluso, ha asistido a cada una de las citas médicas que he tenido, mostrándose comprometido en