Observo atentamente a Reymond, dudando sobre lo que tiene planeando, porque no es normal que un hombre tan… él este pidiendo disculpas cuando hace poco me trató como una tonta.
— ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso quieres burlarte de mí?
— No, Elise, no te digo todo esto porque quiera burlarme de ti. Me ha costado mucho decidirme sobre qué es lo que debería hacer, pero, ya no puedo dudar más. Por eso, te pido que me perdones.
— Un momento, creo que no estoy comprendiendo lo que sucede.
— ¿Por qué