El viaje ocurre en un silencio incomodo que me hace bajar las ventanas porque no puedo soportar tanto el malestar. El aroma de Reymond, no se percibe, por lo que, dudo que se haya marchado hacia el hospital.
Por eso, desecho cualquier pensamiento que me hace imaginar que Reymond actuará de forma diferente y por eso, va a ir a la cita médica. Así que, cuando llegamos al hospital y no percibo su aroma, solo suspiro profundo y sigo adelante.
Mis escoltas no me dejan sola, pero, es Carolina quien