Capítulo 105: Odiarlo

A Reymond no le importa que le diga que se detenga, él solo me levanta como si fuera algo fácil de mover y entra conmigo a uno de los salones donde con solo cerrar la puerta uno tiene la privacidad que desea.

La mesa, en medio del salón, es donde Reymond me coloca para comenzar a chupar, morder y agarrar con fuerza mi cuerpo.

— Detente, Reymond. Estamos en un restaurante.

— Tenemos la privacidad que necesitamos, Elise. así que, no le des
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