Mundo ficciónIniciar sesiónA Reymond no le importa que le diga que se detenga, él solo me levanta como si fuera algo fácil de mover y entra conmigo a uno de los salones donde con solo cerrar la puerta uno tiene la privacidad que desea.
La mesa, en medio del salón, es donde Reymond me coloca para comenzar a chupar, morder y agarrar con fuerza mi cuerpo.— Detente, Reymond. Estamos en un restaurante.— Tenemos la privacidad que necesitamos, Elise. así que, no le des






