— He visto malas primeras simulaciones — les dijo Itsac por el radio — pero nadie jamás se había estrellado. Señorita Helene, parece que el conocimiento teórico que le sobra le falta en práctica.
Helene miró mal a su compañero que trataba de contener la hemorragia de sangre.
— La próxima vez que me toque, le rompo el brazo.
El hombre se quitó el cinturón de seguridad y salió disparado de la cabina.
A Helene le tomó un rato soltar el cinturón, de seguro se atrancó con el brusco movimiento.
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