45| Protección extra.
Cuando Helene llegó a la cafetería, Portia y Carlo le habían pedido una malteada, era de fresa, con crema batida y lo primero que hizo antes de hablarles, fue darle un largo trago.
— Me hacía falta este azúcar — comentó y Portia la miró mientras se comía un buñuelo caliente — está bien, díganlo, estoy lista para sus regaños — Carlo ladeó la cabeza.
— Sí pensaba decirte un par de cosas, pero Portia no me dejó — Portia estiró la mano y agarró la de Helene. No pudo evitar no sentir un poco de p