— ¡¿Qué quieres jugar esta vez?! — Itsac miró a la mujer enojado por el dolor de su herida.
— Shh... lo siento mucho pero... ese hombre que viene allá fue el que nos atacó — ella le susurró al su oído.
Itsac quiso mirar hacia atrás pero la mujer lo detuvo.
Por un momento sintió que un contacto tan cercano era peligroso.
El moreno pasó junto al auto y simplemente silbó, aparentemente sin interés en ellos, dobló la esquina en otra dirección.
Itsac miró en secreto el rostro del hombre, de