Capítulo CXI
Maximiliano
Despertar entre sus brazos es lo mejor que me ha pasado en años. Hacía mucho tiempo que no dormía tan bien.
La observo mientras duerme. Su respiración es lenta y serena; su pecho sube y baja con un ritmo suave que me calma. Me acerco un poco más, como si temiera despertarla, y con la yema de mis dedos acaricio su mejilla con cuidado, casi con devoción.
Se mueve un poco entre mis brazos y abre los ojos. Cuando nuestras miradas se encuentran, le sonrío.
—Buenos días, mi am