Mi hija es mía

Lucrecia salió de la habitación de Alonso molesta  y fue a la de Priscila, se acostó al lado de la niña y le acarició el pelo, la joven abrió los ojos y le rodeó con el brazo. Las dos rieron y cerraron los ojos antes de volver a quedar dormidas.

Alonso tenía a las de servicio encargadas de preparar el desayuno, no quería molestar a Lucrecia ni enviar otro mensaje equivocado. No entendía por qué constantemente estaba arruinándolo con ella ya sea gritándole, ofendiéndola, haciéndol

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Maria DoloresExcelente paseo así se debería hacer
Rosana Ottosiempre listas! que angustia de solo pensar que se la puedan sacar! 😓
GA CristiSiii! Listas! Pues se pelea con todo aunque te quedes en la calle.. los hijos son parte de ti que nunca puedes perder ni dejar que te los arrebaten. Ella lo hace muy bien
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