Volví a la oficina después de las tres de la tarde. Máximo no me quería dejar volver, pero le dije que tenía otro asunto qué resolver. Que le contaría todo, pero después que lo tuviese resuelto y que esto realmente era importante. Solo porque le dije que después le contaría, me dejó ir. Era muy chismoso, eso me causaba mucha gracia.
Cuando Máximo me fue a dejar a la oficina, en el camino les envié un mensaje a los abogados, para que, a las tres con treinta minutos de la tarde, fueran a mi ofici