La siguiente semana fue maravillosa. Compré una editorial alemana que estaba casi en la quiebra y por un muy buen precio. Los abogados no aguantaron más sus vacaciones y regresaron una semana antes. Me enojé mucho con ellos, porque les había pagado un viaje en crucero por tres semanas para que se desconectaran de todo, pero no dio resultado. Estos hombres nunca paraban. Según me contaron, a las dos semanas, se miraron entre los tres y se preguntaron “¿qué hacemos acá?”. Se despidieron de sus fa