Un mes después, un domingo por la mañana, estábamos preparando todo en la casa de Arthur, porque era un día muy importante. Al fin Arthur conocería a las chicas como era debido. Él mismo me había dicho que las invitara ese día y que él haría lo mismo con sus hermanos. Quería que todo el mundo se conociera y formara parte de nuestras vidas. Cada día lo amaba más. Me tenía loca, pero loca de amor. Pasadas las doce del día, llegaron las chicas y los hermanos de Arthur, casi al mismo tiempo. El abr