Capítulo 32.

La chica frente a Jared me mira con los ojos bien abiertos mientras la champaña empapa todo el cuerpo del hombre, ¡Se lo merece! ¡Por idiota, por perro y por don Juan! Yo siento un fresco de satisfacción mientras la copa se queda vacía, siento que me he desquitado por cada una de las cosas hirientes que me ha dicho Jared a lo largo de toda esta extraña relación que hemos mantenido él y yo.

Vuelvo a dejar la copa de cristal sobre la

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