Estaba Giovani tan enfadado, que en parte me daba miedo contestar a la llamada de Alejandro, pero por otra parte, estaba obligada a contestar por el bien de mi hija.
—- Dime Alejandro, ¿qué quieres esta vez? —- pregunte.
—- Quedamos en vernos hoy en tu despacho, ¿porque no estás aquí?¿ya estás huyendo de mi? —- me pregunto
—-- Escucha imbécil, deja a mi mujer en paz o nos veremos tu y yo las caras, ¿entendido? — le dijo Giovanni cuando me quito mi móvil de mis manos.
—-- Tranquilo hombre, aun t