Al día siguiente me desperté cuando mi niña entró en el dormitorio, subió a la cama y empezó a saltar, mientras gritaba y reía. La cogi y la llené de besos, mi hija era mis ganas de seguir adelante y de vivir.
—-- Mami levántate, tú me llevas hoy al cole, mi papa no ha venido todavía —- me dijo gritando.
—- Venga vamos, pero antes deja que mamá se de una ducha, baja a la cocina y que te ponga Laura el vaso de leche —- le dije mientras la abrazaba.
Nos levantamos las dos de la cama, viendo a mi