Mi hija vino del colegio por la tarde y nada más verla entrar en casa supe que algo le sucedía, se sentó a mi lado en el sofá cruzando sus pequeños brazos mirandome muy seria.
—- ¿Qué ha pasado? ya no hay besos para mamá, o es que estás enfadada conmigo — pregunté.
—- Si, y mucho, podías haber ido a recogerme al colegio, no, has mandado al chofer a por mi—- me dijo muy enfadada.
—- Vale cariño, tienes razón, ¿perdonas a tu mala mama? anda di que sí, bolita —- le dije riendo.
—- No soy bolita, m