--- Ana Teyssier ---
Marbella y yo íbamos saliendo del café donde finalmente decidimos sentarnos a descansar. Estaba a punto de subirme a la camioneta de Mar cuando de pronto todo se volvió gris.
- ¡Oh por Dios! –no supe si lo pensé o lo dije.
Poco a poco voy abriendo los ojos e inmediatamente un olor a humedad invade mi nariz. Estoy tirada en el suelo húmedo, mi ropa está mojada, recorro el lugar con la mirada sin levantarme, miro a Marbella tirada también el suelo y ahí es cuando me incorporo.