--- Ana Teyssier ---
Debo admitir que la confesión de mi jefe me sorprendió, jamás hubiese imaginado que él hablaría de esta manera conmigo, ¡Vaya! El solo hecho de pedir perdón, Dominik Müller, no es un hombre que pida perdón, digo, se la pasa disculpándose por gritar, por decir idioteces, por acusar y señalar, pero eso de pedir perdón, eso sí me sorprendió.
- “Ana, corazón de pollo, no bajes la guardia. Este hombre seguramente busca algo más, seguro quiere alargar el contrato”. Me dice una voc