--- Ana Teyssier ---
La frase con la que mi madre recibe a Dominik me sorprende. Ambos entramos a casa y ella cierra la puerta, pareciera ser como si ella ya supiera algo.
Cosa que seguramente es cortesía de Romina, no la culpo, ella está feliz de que esté rehaciendo mi vida.
Jamás, en el tiempo que llevamos hablando por teléfono o en sus visitas a Nueva York, ella me ha hablado algo sobre Diego.
Simplemente, hablamos de lo mucho que nos extrañamos, de lo que quiere ser cuando sea más grande y