Mario se quedó a vivir en la casa de mis padres, aunque tuve que consentir que él les dijera que nos casamos en Las Vegas en nuestro primer viaje, esa primera noche, no pudimos hacer nada como matrimonio que éramos ya, porque mi hija quiso dormir con nosotros. Al día siguiente me despertó el sonido de mi móvil, alguien me estaba llamando pero lo apagué y lo dejé encima de la mesita, me quedé mirando a mi hija ya Mario que seguían dormidos.viendo que los dos eran como dos gotas de agua, por lo q