La puerta del cuarto de baño donde yo estaba, se abrió dando un golpe en la pared viendo a Kevin entrar muy furioso con los ojos rojos, me cogió del pelo levantandome del suelo de la ducha sacandome mientras me arrastraba como si fuera una perra, llevando así hasta el dormitorio de matrimonio. Una vez que llegamos, él se sentó en la cama, poniendome encima de sus piernas boca abajo, azotando mis nalgas con sus manos hasta que ya me quemaban y me dolían, suplicando a mi esposo mientras lloraba q