El estudio de Dowzen era, literalmente, otro mundo. Estaba ubicado en una antigua zona industrial rehabilitada, un espacio enorme de techos altísimos, paredes de ladrillo visto y ventanales que dejaban entrar una luz blanca y perfecta.
El equipo de Vanguard había llegado temprano para montar el set de la campaña del perfume citrico, Aura. Había cables serpenteando por el suelo como serpientes negras, focos del tamaño de neumáticos y un ejército de asistentes corriendo de un lado a otro con perc