Sofía acababa de regresar a la hacienda de los López cuando Paloma se abalanzó sobre ella gritando.
—¿Por qué no has detenido tu guerra con mi familia? ¿Quieres ver a tu madre muerta?
Sofía la miró con desdén.
—¿Realmente crees que nos puedes tomar por tontos, Paloma Cruz?
—¿Qué quieres decir? —Paloma se calmó al instante. El miedo crecía en su corazón.
Quizás lo habían descubierto... ¿o no? Pero la doble se parecía tanto a aquella mujer que Paloma casi no pudo evitar darle un golpe en la cara c