–EMMET–
Mis ojos estaban la mayor parte del tiempo encima de ella. Lía era realmente fuerte, testaruda y caprichosa y aunque se estaba esforzando realmente mucho en su mejoría física, no podía evitar notar un deje de tristeza en sus ojos. Desde lo ocurrido con su madre, en su semblante había una oscuridad que por mucho que intentara ocultar y que me gustara cuánto se esforzaba en esa tarea mientras hacíamos el amor, yo no podía dejar eso así cómo así.
Besó mis labios cómo se nos había hecho co