–EMMET–
Fuera del comedor los gritos se escuchaban y me desesperaba no estar junto a Lía aunque estaba muy claro que no me necesitaba para hacer valer su punto. Me sentía culpable, el rostro de enojo y rabia de su madre al verme sujetándola por la cintura había sido un poema cargado de odio, vaya manera de conocer a mi suegra y eso sin contar que aún no había hablado con el señor Clarkson para contarle que su hija y yo manteníamos una relación.
Al menos yo no parecía ser el único afectado por e