DIEGO
—Tienes a Brianna contenta, cuando te fuiste de la fiesta estaba echa una furia —me cuenta Travis, y no podría importarme menos—. Te dijimos que esa tía se iba a hacer ilusiones.
—No es mi problema —replico. Toda esta panda de gente sabe para lo que usaba a Brianna, y ella misma debía saberlo.
Pone los ojos en blanco y le pega una calada a su canuto. Apesta a hierba, no sería la primera vez que nos echan la charla los de seguridad del campus.
—Lo será —dice sin más, y prefiero pasarlo por