MAGGIE
—¿Por qué no invitas a Nate aquí? —le propongo, mientras estamos sentados en el sofá. Mis piernas están estiradas sobre las suyas, y él juega distraídamente con la punta de mi calcetín.
Aparta la mirada de la película, mirándome como si acabara de hablar en otro idioma.
—¿Aquí? —repite, como si no entendiera del todo mis palabras.
Diego nunca ha traído amigos a esta casa, ni siquiera en el instituto. Era como si este lugar estuviera sellado, reservado solo para la familia, para las tarde