No lo pongo en altavoz de inmediato.
Primero miro a Dominic. Una sola mirada. Él capta mi intención y se acerca a mi lado, lo suficientemente cerca como para oír sin estar pegado a mí, y yo pulso el botón de altavoz y coloco el teléfono sobre la mesa, entre nosotros.
—Señor Pryce —digo—. Esto es una sorpresa.
—Imagino que sí. —Su voz llena la habitación con facilidad. El tipo de voz hecha para grandes espacios y ocasiones formales—. Quiero empezar diciendo que entiendo que su situación es aterr