CAPÍTULO 84: EL PLAN DE WINTER
Erik
La rabia quema en mi pecho como un fuego voraz que solo se apaga con sangre. Mis garras están listas, mi cuerpo tenso. Quiero destrozarlo, quiero arrancarle la cabeza a ese maldit0, pero ver a Kael a punto de morir en sus garras me mantiene atado de manos. Axel lo sabe y lo disfruta. Lo veo en la sonrisa que se extiende por su rostro, en la manera en que sus ojos brillan con satisfacción. Mi garganta emite un gruñido bajo y amenazante mientras trato de calmar