CAPÍTULO 83: DECIDE, ALFA
Erik
Corro desesperadamente a través del bosque, el viento me azota el rostro como si quisiera detenerme. Mi corazón retumba en mi pecho con una furia que solo rivaliza con el rugido de mi lobo. Mientras avanzo hacia mi territorio no puedo dejar de pensar en cómo las cosas se salieron de control. No debería haber llegado a esto. No debí permitir que esto pasara.
El aroma me golpea antes de cruzar el límite de lo que una vez fue mío. Es asquerosamente familiar, pero no