CAPÍTULO 26: REGALO DE BODAS
Erik
Las noches con Hazel se han convertido en mi obsesión más oscura. Ella es mía, en todos los sentidos posibles. La someto, la reclamo, y tomo su cuerpo con una pasión desenfrenada. Pero esto no es simplemente un acto de dominación: es una guerra. Una batalla entre nosotros, donde ninguno está dispuesto a ceder.
Hazel no se quiebra. Incluso parece disfrutarlo, desafiándome con cada g3mido ahogado, con cada mirada que se atreve a sostenerme. Esa resistencia suya,