CAPÍTULO 140: UN PEQUEÑO REGALO
Hazel
El frío hace tiritar mis huesos como si estuviera desnuda en medio de una ventisca. Estoy flotando en un espacio sin forma, sin luz, sin tiempo. No sé dónde estoy ni cuánto ha pasado, pero la sensación de estar atrapada en este vacío me oprime el pecho. Intento moverme, pero no hay suelo bajo mis pies, no hay aire que respirar, solo la inmensidad de la nada.
Entonces, una risa se desliza a mi alrededor, fría y burlona, que hace eco en la oscuridad.
—¿Pensas