CAPÍTULO 14: AMENAZA LATENTE
Hazel
Camino delante de Kara mientras le muestro la mansión. Puedo sentir su mirada perforándome la espalda, evaluándome y descartándome como si no fuera más que un insecto bajo su zapato. La incomodidad se pega a mi piel, pero la ignoro, o al menos trato de hacerlo. Suspiro y abro la puerta del último cuarto.
—Esta será su habitación —digo haciéndome a un lado para que pase.
Hasta ahora siempre hemos estado rodeadas de otros lobos, testigos que la mantienen educada