CAPÍTULO 133: LA DECISIÓN DEL ALFA
Erik
La noche es densa y pesada. Puedo sentirla aferrándose a mi piel y erizando mis vellos, pero eso es lo que menos me importa ahora. Todo lo que tengo en la mente son las palabras de Hazel que aún arden como una maldit4 herida abierta que no deja de sangrar.
Ella quiere arriesgarlo todo por mí y yo no puedo permitir eso.
Camino con pasos firmes por los pasillos de la fábrica abandonada, sintiendo cómo la ira y la determinación se enredan en mi pecho. He tom