CAPÍTULO 127: PASIÓN SALVAJE
Erik
Hazel está frente a mí, su pecho sube y baja con respiraciones agitadas, su piel aún brilla con rastros de sudor y polvo tras la batalla. Sus ojos rojos se ven tan nuevos y salvajes, me devoran igual que los míos a ella. Está hermosa, magnífica, poderosa. La he encontrado, y ya no pienso soltarla.
Mis manos la sujetan por la cintura con fuerza sintiendo su calor, su energía pura y desbocada. No hay palabras entre nosotros, porque ninguna es suficiente para desc