CAPÍTULO 113: EL PRECIO POR TU LIBERTAD
Erik
El tiempo en el reino inmortal es una paradoja cruel. A veces, las horas se desvanecen como arena entre los dedos, y otras, cada segundo se estira como un tormento interminable.
Estoy condenado a ser su esclavo. Un Lycan encadenado a su voluntad, obligado a inclinarme ante cada capricho que se le ocurra. Alguna vez, cuando era un cachorro ingenuo, creí que la diosa de la Luna era una madre benevolente, un ser celestial que velaba por nosotros con amo