CAPÍTULO 109: EL REFLEJO
Erik
El frío me recibe como un golpe en el rostro cuando abro los ojos. Pero no es un frío normal. No es el frío de un bosque cubierto de nieve, ni el de una tormenta invernal. Es un frío que cala en el alma, que no pertenece a ningún lugar de la Tierra.
Estoy de vuelta aquí.
Me incorporo de golpe con los músculos tensos y la respiración acelerada. Mi alrededor es oscuridad y sombras en constante movimiento, un horizonte de tinieblas bañadas por una luz pálida que no ti