Scott estaba apoyado en uno de los tres cuadriláteros que había en el enorme gimnasio que había montado Mike.
–Has hecho un gran trabajo aquí Mike. –Declaró Scott mirando alrededor y lo vio sonreír con orgullo.
–¡Es gracias a ti! Este lugar no existiría sin tu exagerada ayuda económica. ¿Sigues entrenando? –Preguntó con curiosidad.
–Hace mucho que no subo a un ring, pero tranquilo que no tardaré en desafiarte. –Scott bromeó palmeando su hombro y se quedó inmóvil cuando vio la figura que estab