Luego de estar ahí un rato, decidimos marcharnos. Llegamos hasta el bar y vimos a través de los cristales, a los chicos pasándola bomba.
- ¿Podemos ir a casa?
- ¿Te sientes mal? –me pregunta preocupado
- No, todo lo contrario, ya he bailado, bebido, cantado a todo pulmón, pero ahora me apetece más ir a la tranquilidad de la casa y ver a Alma, la he extrañado hoy
Es increíble la forma en la que esa pequeña se ha ido colando en cada uno de mis poros, tanto que, cuando no la veo, siento que al