En cuanto llego abajo, Alama sale corriendo a mi encuentro y me rodea de la cintura con sus pequeñas manitas.
Me he encontrado tan mal todo el día de hoy que, ni siquiera había pensado en quién la había llevado y traído de la escuela, o quién cocinó, con quién hizo las tareas.
- ¡Nicki! –grita con emoción al verme- ¿ya estás bien?
- Ya me encuentro un poco mejor, pequeña, tu papá me ayudó y me atendió como el mejor médico
- Es que él es el mejor, mira hemos preparado todo para ver una películ