La suave voz de Nate me despierta mientras siento un cosquilleo demasiado agradable en mi brazo. Con mucha pereza entreabro mis ojos para encontrarme con esos ojos preciosos frente a mí.
Miro hacia la ventana y me doy cuenta de que ya el sol se está poniendo ¿cómo puede ser posible? Cuando me quedé dormida apenas era mediodía.
- ¿Cuánto he dormido? –le pregunto asombrada
- Bastante tiempo –me dice sonriendo- estaba esperando a que despertaras, pero, al parecer, eso no iba a suceder. Ya tienes