52- Disfruto cumpliendo mis amenazas.
Emma
El pasillo del juzgado sigue lleno de murmullos y movimientos apresurados, pero nada de eso importa ahora.
Mis ojos se clavan en la mujer que me crió, la misma que he intentado complacer toda mi vida sin éxito, no puedo negar que verla hablando tan animadamente con Jhon me tomó desprevenida, ellos, ni siquiera en el buen momento de mi matrimonio, hablaron más de dos palabras.
Veo a mi madre, sus rasgos fríos y calculadores están fijos en mí, y siento que el resentimiento hierve dentro de m