37. "No necesito más pruebas"...
A las seis en punto Felipe se acomodaba en la cabina de primera clase de su vuelo a Madrid mientras en su mente solo estaba ella; le dolía en el alma dejarla así, sin poder despedirse, sin poder darle un último beso; sin poder decirle que había sido un estúpido todos esos años por abandonarla sin una explicación racional. Sentía que dejaba la mitad de su vida en la fría capital y partía, otra vez, con las manos vacías...
-¿Cómo pude ser tan idiota? -se recriminó.
Antes de abordar alcanzó a hab