Capítulo 36: Sin vida.
—Bueno Ivy, prepárate para hacer lo que yo te diga...
—No puedo creer que haya perdido ante un cabeza hueca como tu—se quejó mirando a su esposo con enojo.
—Hace rato me abrazabas y gritabas como una pequeña y ahora me insultas, si que eres impresionante —bromeó Mathew.
Ivy se confío que podría ganar la apuesta debido a su experiencia en aquella casa embrujada, pero había olvidado el hombre con la motosierra. Por supuesto que gritó y salió corriendo a toda velocidad por segunda vez y aunque M